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16 agosto 2006

Instrucciones para dar un beso

Si presiente que hoy es uno de esos días en los que su boca hará contacto con la de otra persona, no olvide, antes de salir de su casa, tome el cepillo de dientes, insértelo en su boca y déjela como nueva. Hasta llegar a su cita, una simple pastilla de menta mantendrá por horas un buen sabor dentro de su cavidad bucal. Si usted es mujer, unos labios pintados de un rojo furioso asegurarán la atracción inmediata.

Una vez que esté reunido con la persona en cuestión, haga fluir las palabras para que suavemente acaricien sus oídos y así lograr una correntosa avalancha de emociones dentro del cuerpo del otro. Nunca fallan algunas dulces mentiras sobre la apariencia del contrincante o exagerar notablemente las propias cualidades como amante.


Empiece a acortar lenta y discretamente la distancia, por ejemplo, siéntese a su lado aduciendo que el alto volumen de la música del lugar donde se encuentran es perjudicial para la conversación. Si no hay música sonando, invente alguna otra buena excusa. Haga corresponder el acercamiento con distintos gestos sensuales en su rostro (use como referencia las actuaciones de los galanes de las telenovelas de turno) y tome con sus manos la cara que contiene los labios que busca besar.


Abra la boca como para bostezar y pegue sus labios a los de la otra persona (si es que todavía sigue ahí). Seguidamente, cierre los ojos y no los abra por nada del mundo, ya que es incómodo observar a alguien desde tan cercana distancia y, probablemente, eliminará el placer esperado. Mientras tanto, no deje de mover la lengua de manera longitudinal e intente tocar el paladar ajeno, de manera tal que la transferencia de fluidos salivales se realice sin dificultades. Luego de uno o dos minutos de iniciado el primer contacto labial, muerda moderadamente el labio inferior de la otra persona, aparte su boca de la ajena, abra los ojos y mire atento lo que tiene adelante, pero no pronuncie ni una palabra.


Es posible que en algunos casos sienta repulsión debido a: a) aliento a podrido; b) excesiva secreción salival; c) que la otra persona se desmaye de la emoción. Ante cualquiera de estas posibles situaciones, salga corriendo alegando que dejó la leche en el fuego.


Si lo que sintió fue placentero, sólo tómela de la mano y acompáñela hacia donde ella lo lleve.

1 Comments:

At 2/26/2013 10:31 p. m., Anonymous Anónimo said...

just dropping by to say hi

 

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